16.3.10
No day but today
4.6.09
Death and all his Friends
¿Y si me muero?
¿Y si me muero y no cumplo con todo lo que vivo soñando, con mis planes para mañana, para la semana que viene, dentro de 10 años?
Supongo que ese es el miedo a la muerte.
No creo que se trate de saber que hay más allá, porque después de todo, tampoco sabemos que hay realmente mas acá.
La muerte implica un fin inevitable. Es indiscutible, no ofrece prórrogas ni cede a las súplicas. Si decide llevarte, lo hará sin pedirle permiso a nadie.
Cualquier cosa en el mundo tiene al menos una posibilidad del 0,01% de revertirse. Pero la muerte nos deja hipnotizados con ese maldito cero. Cero.
No hay retorno, ni hay aviso. No tenemos ni siquiera un ultimátum.
Si tiene que pasar, pasará.
Después de todo, ¿quién no desea un descanso después de un largo día? ¿Quién no llega exhausto a su casa luego de haber trabajado hasta el extremo cansancio, casi arrastrando los pies, con la cabeza inflamada de tanto esfuerzo?
Pero después de haber exprimido un dia. Después de haber atravesado días que valieron la pena, que cumplimos con alguien, que realmente hicimos algo que debíamos, o necesitábamos, o queríamos hacer.
Y nos aliviamos, suspiramos al sacarnos los zapatos, después de haber ansiado tanto acurrucarnos en la cama calentita y relajar cada músculo de nuestro cuerpo, aflojar las tensiones, liberar los pensamientos y escaparnos a algún no lugar. Cerrar lentamente nuestros párpados, y darle fin a ese fructífero día.
Es que mañana hay otra oportunidad. Para repetirlo. Para volver a sentir que hicimos algo. Porque sabemos que va a haber un mañana. Porque sabemos que después de 8 horas donde estamos inconscientes, volveremos a abrir los ojos, levantarnos de la cama, y completar todo lo que dejamos inconcluso, animarnos a hacer aquello para lo que no tuvimos coraje, realizar lo que habíamos postergado.
Pero si la muerte llegara sin tocar la puerta, si atravesara las paredes y se nos presentara vestida de luto, entonces el tiempo desaparecería. Nosotros desapareceríamos. Nuestras manos, nuestro ombligo, nuestros ojos. Yo, no existo. No soy.
¡Pero tenia un objetivo!
¡Pero tenia un sueño!
¡Pero había planeado mi vida!
Deje programada una alarma, un post it en la heladera para no olvidarme regar las plantas, y un mensaje sin responder en el contestador.
No hay peros. No hay Defensa al consumidor.
La Muerte trae consigo una orden irrefutable de llevarse nuestras vidas, y no hay juez alguno a quién pedirle que revoque la sentencia.
Porque si no entendimos, si nunca nos pusimos a pensarlo, fue pura y exclusivamente nuestra culpa.
Si no comprendimos que la vida no nos pertenece, no es un regalo. Es un préstamo, y los intereses se devuelven con creces. Si no supimos ver que nuestros seres estaban hipotecados, si no supimos atrevernos a exprimir hasta la ultima gota, fue nuestro error.
Y nada de quejarse con la Muerte. Porque solo esta haciendo su trabajo, y francamente lo hace excelente.
El asunto es, nosotros.. nos lo merecemos?
14.5.09
La edad de la inocencia
Que desilusión nos produce descubrir que el Raton Perez no era quien se llevaba el diente de debajo de nuestra almohada, o que los regalos bajo el arbol no eran producto de un simpatico gordito barbudo.
Cenicienta, aquella princesa con su hada madrina, no es tan mágica como creiamos. Es una pobre huérfana de quien su madrastra se aprovecha, y termina convirtiéndola en una sirvienta.
Pero a medida que crecemos, es necesario e inevitable ir descubriendo las pequeñas mentiras que nos cuentan.
Porque después de todo, nos están preparando para la vida, porque lejos de ellos el terreno ya no sera tan llano, y el horizonte no sera tan claro, y las nubes nos impediran ver donde se encuentra el sol.Porque nada es lo que parece, y la mayoria termina decepcionandonos.
Llegara un momento que por mas que nuestros padres lo intenten y lo intenten, ya no será posible conservar nuestra inocencia.
Se siente como si la niebla se disipara, pero sin embargo, nunca nos parecio rara esa visibilidad borrosa. Ahora que vemos claro, vamos entendiendo todo.
Una vez que se disipa, desaparece, no existe. La inocencia es una de esas cosas que una vez perdidas, son imposibles de recuperar.
Cuando somos chicos rogamos ser grandes, envidiamos a esos colosos que parecen llevar sus vidas en un bolsillo, moldeándola como plastilina sin pedirle permiso a nadie.
Y somos tan inocentes, vemos tan borroso, que nos es imposible escuchar y entender lo que nos dicen. Porque claro, ¿quién nos va a contar los problemas que acontecen a los adultos, si al mismo tiempo intentan que disfrutemos de ser chicos lo mas posible que podamos?
Supongo que es comparable a cuando nuestros padres nos dicen: cuando tengas un hijo lo vas a entender. Y es imposible entender realmente lo que nos estan diciendo, porque pensamos que sabemos lo que queremos, lo que necesitamos, hasta incluso estamos convencidos de que podriamos cumplir con su trabajo mejor que ellos, que cuando tengamos un hijo no cometeremos esos grandisimos horrores que nuestros padres cometen con nosotros. Todavía no crecí ni tuve hijos, aunque, sincerandome, se que ser padre no es tan facil.
Pero para el caso, yo tambien creía en cuentos de hadas..,
acaso alguna vez deje de creer en ellos?
1.5.08
'No te escucho, no te escucho, tengo orejas de pescado'
Te cuesta darte cuenta que no siempre tenes la razon. Sos una persona tan terca, tan cerrada. No podes aceptar que somos diferentes, no te entra en la cabeza que yo este madurando, que no soy una nenita de 6 años que no sabe lo que dice, que repite todo lo que dicen sus papas. Tengo 15 años, es hora que comprendas que ya pienso por mi misma, tengo mis opiniones, mis puntos de vista, mis proyectos, mis ideas, mis sueños. Tal vez es verdad que no vivi tanto, que no vivi nada, pero no puedo ser toda la vida dependiente de vos.
Y no todo lo que digo son idioteces. Es hora de que me escuches. Cuando realmente lo hagas te vas a dar cuenta. Pero es imposible, no? Escucharme, vos? Prestarme atención?
Si según vos, lo único que se hacer es pedir.
Y vos lo único que sabes hacer es gritarme, "no" es tu palabra favorita por excelencia, aunque este fuera de contexto, sin motivos, y después te tapes los oidos para no escucharme. Laralala, no te escucho, no te escucho, tengo orejas de pescado. Esa sos vos.
Es solamente que mi adolescencia y tu personalidad no compatibilizan. La ecuación mi rebeldia + tus oidos sordos + tus gritos equivalen a problemas, a peleas, a cruces fuertes. Y hago un esfuerzo por entenderte, por tenerte paciencia, te lo juro. Mientras vos que haces? No colaboras.
Me dijo que tengo que entenderte y tenerte paciencia, que tengo que ceder yo si vos no lo haces. Eso lo hace el, yo lo veo. Pero es tan injusto! Hay veces que no puedo, te juro. Si no tenes razon, porque tengo que decirte lo contrario? No podes aceptar que pensamos diferente?

TE AMO, pero vas a tener que ceder. Porque no te aguanto, me agotas. Me agotan tus critos, tus criticas, que no me escuches cuando te hablo. Tal vez por eso es que lo único que se hacer es pedir. Porque vos no sabes escuchar.
Pff madres. El negativo de Gilmore Girls, asi somos nosotras.
And does it make you mad To find that I have grown I'll bet it hurts so bad To see the strength that I have shown
- Maroon 5 -