16.8.10
Good wishes
6.7.09
What are you waiting for?
Pensamos. Razonamos. Reímos. Lloramos. Amamos. Crecemos.
Creamos vida. Creamos fórmulas mágicas para curarnos. Creamos las obras de arte mas alucinantes. Hasta fuimos capaces de grabar los recuerdos en imágenes, en sonidos, en ambas.
Y sin embargo, a veces me pregunto que estamos esperando para ser felices. Si los seres humanos somos tan solo una broma de dios, que quiso divertirse con una raza de estúpidos imposibles de aprender algo.
Porque la verdad es que nunca aprendemos la lección, y por más que usemos trescientos pares de anteojos siempre tropezamos con la misma piedra o con una muy similar.
Nunca nos conformamos con lo que tenemos, y no sabemos apreciar el valor de lo que tenemos hasta que lo perdemos. Y nos regocijamos en nuestro dolor, es así, somos todos masoquistas. Nos gusta buscarle la quinta pata al gato, no podemos evitar caer en la tentación de desear más y más, buscar motivos por los cuales nuestra vida carece de esa perfección que buscamos.
Esta en nuestra naturaleza, absolutamente todos somos así.
Sufriendo por aquello que nos falta, eligiendo la pena por sobre la felicidad. ¡Seriamos tan felices con solo buscar en las cosas simples! Dejar de preocuparnos por un momento por lo que vendrá y vivir el ahora, disfrutar de lo que esta al alcance de las manos.
No existe ninguna senda de la vida que nos entregue la vida perfecta, sin ninguna hendidura. Y podemos elegir que camino tomar, podemos priorizar. Si elegimos recorrer el mundo, y adquirir conocimiento y nuevas experiencias, podemos ser arqueólogos, azafates, correcaminos. Podemos elegir el tiempo con nuestros seres queridos por sobre una vida profesional plena.
Pero no somos capaces de comprender que es necesario dejar alguna faceta sin despegar. Nos lamentamos, añoramos aquello que nunca tuvimos. No queremos, no podemos entender que el pack vino así desde el principio, el producto no vino fallado, sino que no leímos el manual de uso.
Quizás la vida no tenga un manual de uso impreso, pero muy en el fondo, sabemos de qué se trata. Lo sabemos. Cada día despertamos sabiendo desde el fondo de nuestro corazón que la vida es así, tómala o déjala. Y que la decisión mas adecuada seria tomarla, ya que un regalo como ese solo puede ser producto de algún milagro.
Y cuando escribo, cuando leen, parecemos tomar conciencia del concepto de felicidad, por un momento nos prometemos cambiar, empezar a valorar lo que tenemos y dejar de preocuparnos por las trivialidades.
Pero en cuanto termine de escribir estas palabras, vos, yo, vamos a volver a nuestra vida de ser humanos, y ese mínimo dejo de conciencia, volverá a su escondite en lo mas profundo de nuestro ser.
Porque también, esa conciencia sabe que nunca pero nunca, seremos capaces de reconocernos completos. Nuestros genes humanos no nos lo permiten, nuestra cabeza funciona de algún modo extraño.
Y lo que mas extrañez me causa, es no poder definirme si debo alabar u odiar a aquel que planeo todo esto. O si en realidad, nunca fue su intención, y somos nosotros los que arruinamos con nuestra (in)volución al ser perfecto.
Sin estar atado a lo material sin miedo a lo que digan No sería como es, no vería como ve, qué contento viviría Si no se esforzara por hacerse el normal ¡qué vida tendría! Si total lo que el destino te dé, el destino te lo quita-No te va gustar -
17.6.09
Multiple choice
A veces me pregunto si seré yo, o es algo que les pasa a todos.
Porque absolutamente todas las personas tienen otro yo escondido en lo mas recóndito de su ser, esos pensamientos que solo uno conoce, y que son imposibles de contar a nadie. Esas locuras que aparecen repentinamente, pasan volando y unos segundos después uno no puede creer lo que acaba de suceder. Cuando todo es silencio, ocurre el terremoto de ideas, todo se vuelve un caos y aquello que escondíamos para que el mundo no vea, se dispersa por nuestra cabeza como un tóxico gas desconocido.
Pero en mi caso, lo que últimamente me pregunto es si mi problema va mas allá de unos cuantos pensamientos, o si es algo que le pasa a todos y nadie se atreve a confesar.
Aprovechando mi anonimato, puedo confesarles que estoy empezando a creer que tengo un problema de múltiple personalidad. Hay un abismo demasiado grande entre un momento y otro, mis pensamientos, mi estado anímico, se metamorfosean en un clic. Parecen dos personas diferentes. Tres. A veces cuatro, y a veces es una muchedumbre que no puedo controlar.
Me siento bipolar, o una trastornada. ¿Acaso soy yo la freak o es algo comun? El problema es que no tengo ningún parámetro con el que compararme, porque nadie va por la vida con sus trapitos al sol.
Muchas veces me siento como si no supiera que es lo que siento realmente, como si no me terminara de conocer a mi misma. Mis pensamientos muchas veces no coinciden con mis acciones, y no porque sea una hipócrita, sino porque cuando la acción cambia, el pensamiento tambien.
Hay veces que soy mi propia enemiga, en mi cabeza hay una lucha constante, una contraposición de deseos e ideas. Todas influidas por la falta de voluntad, la falta de independencia, la inseguridad.
Como si en mi convivieran distintas fases de un proceso de cambio. Pero el cambio no llega a producirse, ya que todo ocurre a la vez. Desde el principio hasta el final.
Solo yo (cúal de todos?), puedo lograr la concentración.
¿Será que uno necesita hacer ese clic, llegar a donde se logra esa paz interior, donde uno se descubre a si mismos para poder encarar la vida de una manera coherente, con al menos una mínima idea de cómo enfrentarse a ella?
8
Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades.
En mí, la personalidad es una especie de forunculosis anímica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad.
Desde que estoy conmigo mismo, es tal la aglomeración de las que me rodean, que mi casa parece el consultorio de una quiromántica de moda. hay personalidades en todas partes: en el vestiíbulo, en el corredor, en la cocina, hasta en el W.C.
¡Imposible lograr un momento de tregua, de descanso! ¡Imposible saber cuál es la verdadera!
Aunque me veo forzado a convivir en la promiscuidad más absoluta con todas ellas, no me convenzo de que me pertenezcan.
¿Qué clase de contacto pueden tener conmigo -me pregunto- todas estas personalidades inconfesables, que harían ruborizar a un carnicero? ¿Habré de permitir que se me identifique, por ejemplo, con este pederasta marchito que no tuvo ni el coraje de realizarse, o con este cretinoide cuya sonrisa es capaz de congelar una locomotora?
El hecho de que se hospeden en mi cuerpo es suficiente, sin embargo, para enfermarse de indignación. Ya que no puedo ignorar su existencia, quisiera obligarlas a que se oculten en los repliegues más profundos de mi cerebro. Pero son de una petulancia... de un egoísmo... de una falta de tacto...
Hasta las personalidades más insignificantes se dan unos aires de trasatlántico. Todas, sin ningun clase de exepción, se consideran con derecho a manifestar un desprecio olímpico por las otras, y naturalmente, hay peleas, conflictos de toda especie, discuciones que no terminan nunca. En vez de contemporizar, ya que tienen que vivir juntas, ¡pues no señor!, cada una pretende imponer su voluntad, sin tomar en cuenta las opiniones y los gustos de las demás. Si alguna tiene una ocurrencia, que me hace reír a carcajadas, en el acto sale cualquier otra, proponiéndome un paseíto al cementerio. Ni bien aquélla desea que me acueste con todas las mujeres de la ciudad, ésta se empeña en demostrarme las ventajas abstinencia, y mientras una abusa de la noche y no me deja dormir hasta la madrugada, la otra despierta con el amanecer y exige que me levante junto con las gallinas.
Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no se realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuestra un tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto más insignificante necesito poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar que se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas todas juntas a la mierda.
- Oliverio Girondo, Espantapajaros -
4.6.09
Death and all his Friends
¿Y si me muero?
¿Y si me muero y no cumplo con todo lo que vivo soñando, con mis planes para mañana, para la semana que viene, dentro de 10 años?
Supongo que ese es el miedo a la muerte.
No creo que se trate de saber que hay más allá, porque después de todo, tampoco sabemos que hay realmente mas acá.
La muerte implica un fin inevitable. Es indiscutible, no ofrece prórrogas ni cede a las súplicas. Si decide llevarte, lo hará sin pedirle permiso a nadie.
Cualquier cosa en el mundo tiene al menos una posibilidad del 0,01% de revertirse. Pero la muerte nos deja hipnotizados con ese maldito cero. Cero.
No hay retorno, ni hay aviso. No tenemos ni siquiera un ultimátum.
Si tiene que pasar, pasará.
Después de todo, ¿quién no desea un descanso después de un largo día? ¿Quién no llega exhausto a su casa luego de haber trabajado hasta el extremo cansancio, casi arrastrando los pies, con la cabeza inflamada de tanto esfuerzo?
Pero después de haber exprimido un dia. Después de haber atravesado días que valieron la pena, que cumplimos con alguien, que realmente hicimos algo que debíamos, o necesitábamos, o queríamos hacer.
Y nos aliviamos, suspiramos al sacarnos los zapatos, después de haber ansiado tanto acurrucarnos en la cama calentita y relajar cada músculo de nuestro cuerpo, aflojar las tensiones, liberar los pensamientos y escaparnos a algún no lugar. Cerrar lentamente nuestros párpados, y darle fin a ese fructífero día.
Es que mañana hay otra oportunidad. Para repetirlo. Para volver a sentir que hicimos algo. Porque sabemos que va a haber un mañana. Porque sabemos que después de 8 horas donde estamos inconscientes, volveremos a abrir los ojos, levantarnos de la cama, y completar todo lo que dejamos inconcluso, animarnos a hacer aquello para lo que no tuvimos coraje, realizar lo que habíamos postergado.
Pero si la muerte llegara sin tocar la puerta, si atravesara las paredes y se nos presentara vestida de luto, entonces el tiempo desaparecería. Nosotros desapareceríamos. Nuestras manos, nuestro ombligo, nuestros ojos. Yo, no existo. No soy.
¡Pero tenia un objetivo!
¡Pero tenia un sueño!
¡Pero había planeado mi vida!
Deje programada una alarma, un post it en la heladera para no olvidarme regar las plantas, y un mensaje sin responder en el contestador.
No hay peros. No hay Defensa al consumidor.
La Muerte trae consigo una orden irrefutable de llevarse nuestras vidas, y no hay juez alguno a quién pedirle que revoque la sentencia.
Porque si no entendimos, si nunca nos pusimos a pensarlo, fue pura y exclusivamente nuestra culpa.
Si no comprendimos que la vida no nos pertenece, no es un regalo. Es un préstamo, y los intereses se devuelven con creces. Si no supimos ver que nuestros seres estaban hipotecados, si no supimos atrevernos a exprimir hasta la ultima gota, fue nuestro error.
Y nada de quejarse con la Muerte. Porque solo esta haciendo su trabajo, y francamente lo hace excelente.
El asunto es, nosotros.. nos lo merecemos?
21.5.09
Help me find my way
Porque si es verdad que las cosas cambian, entonces dónde queda la estabilidad. Porque si nada es para siempre, no tiene sentido haber inventado siquiera la palabra. Porque si todo es un circulo vicioso, en realidad nada esta realmente cambiando, pero a su vez establece un proceso, que de por si inmiscuye un cambio.
No me siento la misma, y he sufrido una transformación de un poco tiempo al otro. Pero a pesar de que deseaba tanto lograrlo, ahora me siento extraña en mi misma,con mi nueva forma de ser. No entiendo como ha pasado, porque cuando dejé de intentarlo finalmente se cumplió.
Y ahora empiezo a sospechar que me extraño un poco, esa inocencia en cierto punto, que ahora me produce nostalgia.
Fue tan paulatino, que al hacérmelo notar, me cae como un balde de agua sobre mi cabeza. Porque es claro como el agua, y no lo supe ver. Esta acá, y acá, y allá. El cambio. La metamorfosis.
Me siento flotar en un universo paralelo, estoy confundida, estoy mareada, ¿dónde estoy? ¿quién soy?
Y la pregunta que mas me carcome, ¿para bien o para mal?
No puedo determinar si es solo un proceso, o si es un final. O si es un comienzo. Estoy en la carrera, pero, ¿en qué punto?
Tal vez necesite un psicólogo, un libro, una persona, una señal, algo o alguien que me de una explicación, que me ponga los pies sobre la tierra.
Que me haga un masaje y logre relajarme.
Que me estire, que me libere, que me suelte.
Que me estremezca, que me sacuda.
Que me abofetee, que me abrace fuerte hasta ahogarme.
Que me de aire, que me lo quite.
Tengo los pelos de punta, mitad alerta, mitad muerta de miedo.
Porque siempre supe a donde estaba yendo, y cuales eran mis objetivos.
Y ahora ni siquiera se si estoy jugando al ajedrez o a un simple juego de azar.
Tampoco puedo caerle a alguien con semejante análisis de la vida.
Supongo que estoy pensando demasiado.
Necesito dejar fluir la vida, como siempre el mismo problema, como siempre la misma pregunta:
¿cómo?
11.4.08
No es solo una cuestion de carteras

Cuando por fin logre tener las dos cosas, fui con unas amigas a Placita Serrano, que además de la obviedad de que es una plaza en la calle Serrano, son un montón de bares que los sábados y domingos a la tarde se vuelven negocios donde venden ropa,, zapatos, carteras y accesorios. Si vas por las callecitas un poco mas lejos encontraras marcas, pero lo interesante es ir por las mas cercanas a la plaza donde, todo lo que encuentres es totalmente original y difícilmente veas a alguien llevando lo mismo que vos.
Mirando carteras en un negocio me gustaban dos. No quise comprar, propuse seguir mirando.
Lo mismo paso propuse al negocio siguiente. Mas tarde vi unas carteras realmente adorables, hechas con tela de satén en estampados únicos y hermosos. Además de ser mas caras de lo que tenia pensado gastar, me dije que no me podía permitir ese gusto porque necesitaba una cartera negra, para poder combinarlo con todo, y no una hermosa que usaría una sola vez.
Después de ver un par de carteras mas, decidí volver al primer negocio y comprarme la cartera con la que había empezado todo.
Y de esta manera es como de di cuenta lo insegura que soy. Ni siquiera soy capaz de decir: me encanta esta cartera y me la voy a comprar ya.
Y me molesta ser así, no es algo de lo que este orgullosa.
¿ Por que no puedo simplemente hacer las cosas in pensar? ¿Por que tengo esa maldita necesidad de planearlo todo?
No es bueno el otro extremo tampoco, de hacer las cosas sin pensar en las consecuencias, de decir lo primero que te viene a la mente. Pero a veces se siente tan bien hacer las cosas por un impulso, por tener ganas de hacerlas sin pensar, por una vez, o un par de veces..
Asi que, voy a tener que trabajar mas en eso.