27.8.09

Tarde, pero seguro

Porque finalmente acepte la verdad, y explote, as usual.

Siempre me pasa lo mismo, en el fondo yo se, en el fondo juro que conozco exactamente la respuesta a mis problemas. Pero los temitas de la inseguridad, de la duda, sobrevuelan en mi cabeza como aves rapaces.

Lo que no logro explicarme a mi misma, es como sigo insistiendo con lo mismo, como soy capaz de mentirme a mi misma y lograrlo.

Empiezo a pensar que la inseguridad tal vez se deba a que me miento, que cuando las cosas o la opción más correcta no son lo que yo espero, o lo que yo deseo, intento cambiar mis sentimientos por pensamientos incrustados a la fuerza. Y a la larga, el pensamiento sale disparado hacia la luna, porque ya no soporta mas estar en un lugar donde no le corresponde.

Obviamente también soy insegura con boludeces, no es siempre por esto. Pero en estos casos hasta termino enojada conmigo, por ser tan pelotuda, por no confiar en mi misma, en que ya va a llegar. Soy demasiado impaciente, y a la primera revelación ya agarro viaje como si todos mis deseos se concentraran en una sola persona. Pero solamente por el hecho de ser persona, porque en el fondo yo se que no es la indicada para mi.

Yo siempre supe que el no era lo que yo necesitaba, siempre supe que un pibe asi no iba a poder ayudarme. Tnato neecesito de mis amigas para tomar decisoiones y poder animarme a mas(sin que me guste la Pepsi), que con un chico deberia usarse la misma ecuacion. Si yo soy insegura e indecisa, el deberia ser cutro mveces mas fuerte y mas confiado que yo. Pero no, voy y me engancho con el mas timido e incapaz de tomar una puta decision que pude encontrar. Si hasta logro que yo le tirara unos centros mas obvios que el color del cielo.

Esta bien, la autoestima me la subió, lo acepto, hasta el momento la relación me dio mas cosas buenas que malas.Pero estoy en le momento justo para decidir si quiero seguir, o parar.Y se que lo mas correcto, es parar, antes que alguien salga lastimado.

Eso si, haganme un link a esta entrada, cuando la relacion se corte y quiera voler a empezar, y empiece a arrepentirme de haber terminado esta historia antes de empezar, por soñar con principes azules donde hay nenes de salita azul.

18.8.09

What's the matter with you?

¿Qué esta pasando conmigo?

Ya casi pasó un mes desde la última vez que escribí.

Y no es que no me estén pasando cosas y no es que no necesite descargarme con todo lo que siento.

Cuando abri unavueltamas, quería quejarme de lo que no me gustaba, quería mostrarle al mundo lo que pensaba, y soñar con que alguien me escuche y me comprenda.

Hoy ya paso casi un año y medio desde aquel día. Ya pasaron mas de 4000 visitantes anónimos, que por alguna razón u otra llegaron hasta acá.

Pero también creo que el blog se convirtió en una especie de psicoanálisis para mí. Un psicólogo mudo, que me escucha sin chistar, que me deja arreglar las cosas, rescribirlas, pero dejarlas ser como yo quiero. Sin ningún tipo de impedimento, sin censuras.

Yo solía estar muy relajada, eran quizás dos personas de mi circulo que sabían de este blog, por una parte Tess, con quien me sentía cómoda porque sabia que ella también utilizaba muchas veces su blog para descargarse, pero mas que nada en forma de canción (tiene un poquito mucho mas de personalidad que yo).Por un culpa de un desliz, la señorita rulito arrepentido (alias N.) también sabia de este sitio Web.

Pero intentaba no pensar en que mis amigas leían estas entradas y se enteraban exactamente de todo lo que se me cruzaba por la cabeza.

Y yo se que fue mi error, y no quiero que cuando lo lean se pongan mal.

Pero esto se me fue de las manos, porque ahora pienso que todas lo están leyendo, y hay cosas que no puedo explicarles.

Y por eso me estoy censurando a mi misma.

Y por eso estoy tardando tanto en volver a escribir.

No quiero que me malinterpreten, yo cuento todo lo que me pasa, me encanta hablar de todo. Y también me gusta que lean lo que escribo, que me critiquen, que me alaben, que les guste o le detesten. Y son mis amigas y comparto absolutamente todo con ellas.

Pero estoy entrando en una etapa de mi vida un poco complicada, al menos para mi cabeza. Y no se si quiero que ustedes lo sepan. No se si luego van a poder cegarse frente a mi mascara.

Es sabido por todos, tanto lectores como amigas, de mis problemas de autoestima. Unas entradas atrás, y cualquiera pueden ver como deseaba enamorarme, como deseaba encontrar a mi príncipe azul que me salve de mi misma. Esperando que mis problemas se desvanecieran, que mi cerebro se normalizara con el beso del amor de mi vida (o al menos un amor de verano).

Y ahora que parece como si de repente mis plegarias hubiesen sido escuchadas, como si el destino hubiese finalmente leído mis cartas, mi cabeza en vez de estabilizarse, comenzó a girar.

Me encuentro en una vuelta de montaña rusa interminable, tambaleando de derecha a izquierda, sin decidir donde aparcar.

Porque lo que les cuento es apenas una mínima parte de mi cabeza. No es porque no quiero, sino porque cada segundo es diferente, y continuamente estoy cambiando de opinión.

No entiendo que es lo que me pasa.

No se si es que tengo miedo a enamorarme, si es que en el fondo se que él no es el indicado, si es que no estoy preparada como yo pensaba.

No se que me pasa y eso me asusta, y quizás no se deba a que no quiera que ustedes lo sepan, quizas sea una excusa inconciente, ya que el hecho de escribirlo es aceptarlo. El hecho de contarlo y sacarlo para afuera, es admitir que no tengo ni la mas pálida idea de lo que realmente estoy sintiendo.

Por momentos me encanta y me la paso pensando en él, y por momentos pienso que él no es, no es lo que necesito ni lo que quiero. Hay veces que me encanta, que sueño, que imagino miles de situaciones románticas a largo plazo, y un tiempo después ya estoy pensando en tirar todo a la mierda, en salir de joda todos los fines de semana sin tener que preocuparme por ningún tipo de compromiso.

Pero mi miedo más grande, es arrepentirme.

Tomar la decisión incorrecta y arrepentirme.

Volver a echar marcha atrás, por miedo, de nuevo, y arrepentirme, de nuevo.

Elegirlo, y al mismo tiempo saber que me estoy equivocando, y lastimarlo, y lastimarme.

No entregarme por completo, por tarada, por insegura, por el que dirán, y terminar encerrándome en mi coraza con un candado sin llave.

Me aterra profundamente no entender que me está pasando, me apena no tener ni siquiera yo la respuesta a si me estoy enamorando de él o del amor mismo.

Y supongo que dirán que la respuesta es le tiempo, es dejar todo fluir ( me siguen repitiendo la misma frase, dejalo fluir dejalo fluir, que carajo es dejarlo fluir???), pero yo no aguanto esto.

Quiero una definición, una revelación. Quiero que las cosas estén claras como el agua, que las cartas estén sobre la mesa, y ahí si, entender y tomar una decisión.

No me interesa si es la decisión indicada o no, lo único que quiero, es estar completamente segura de que eso es lo que quiero, que eso es lo que siento, que estoy eligiendo lo que necesito.

28.7.09

Make it real

Quizás, quizás, ni yo sepa lo que quiero.

Quizás sea tal el desorden mental que poseo, que cuando algo agradable me sucede, me agarra por sorpresa y no se reconocerlo. Tengo que pensar y pensar, y hacer aquello que estoy tratando de evitar. Porque ya entendi que me estoy pasando del limite. Esta bueno pensar en lo que uno hace, esta bueno reconocer sus errroes. Pero a veces pareciera que tengo una obsesion, que no puedo evitar mirar hacia atrás, ya sea dos minutos, un dia, un año. Y quiero parar! Quiero decir basta de planear, basta de quedarme atascada en el pasado, rebobinando y poniendole pausa a cada momento, hasta lograr avergonzarme de cada error.

Pero ahora las cosas me estan saliendo bien. Y lo se, porque veo las consecuencias. Y me cuesta aceptar esto, me cuesta darme cuenta que no va a pasar nada malo, que finalmente el destino decide cumplir mis deseos y acomodarse a mis necesidades.

Puedo ser bipolar, puedo creer que es la calma que antecede al huracán. Pero la verdad, no es esa.

La verdad, es que es hora de abrir los ojos. Abrirlos grandes y preparame para lo que esta por venir. Soltarme, dejar todo fluir. Dejar que el viento me lleve consigo, y si hace falta sonreir todo el tiempo, tendre que hacerlo. Si hace falta mirarme al espejo para darme cuenta que la sonrisa que llevo no se borra con el agua, entonces, deberé hacerlo.

Otra vez, la metamorfosis. Eso si puedo vislumbrarlo. Eso si estoy mas dispuesta a aceptar. Las cosas estan cambiando, y tengo que empezar a entender que no es cuestion de rezar que continúen su curso, sino simplemente, dejar de pensar en eso.

Tal vez ayude imaginarme qe estoy en una ola, que el mar me arrastra con la marea, que estoy sin destino , naufragando. Sin un barco, sin un capitán. Sin anclas que me aten a ninguna tierra, librando todo al azar y al pronóstico del tiempo

Pero el movimiento de las olas puede ser muy relajante si tan solo cierro los ojos y disfruto del camino.

13.7.09

Im not okay

¿Cómo estás? ¿Cómo andás? ¿Qué hacés? ¿Qué contás?

Todo bien, nada nuevo.

No, la verdad que no. La verdad que te estoy contestando lo que esperas que te conteste cuando me haces esa pregunta. Pero no esta todo bien, y si me pasan cosas.

Se que muchas veces nos decimos que necesitamos un amigo, un hombro, alguien que nos escuche y nos aconseje. Pero hay cosas que solo nos pasan a nosotros, hay secretos guardados en le fondo de nuestro corazón que nunca podrían salir a la luz. ¿Qué pasa cuando el nudo esta tan pero tan enterrado que ni siquiera uno sabe como se formo?

Hay cuestiones tan pero tan intimas, que son imposibles de contar hasta a la persona mas cercana. Porque por mas amor que nos tengamos, por mas confianza, por mas años de conocernos.. Es imposible que deseemos sentirnos tan frágiles. Desnudar nuestras almas hasta el último recoveco seria como trasladarnos por un momento a la otra persona.

No puedo hacerte eso. No puedo contarte como me siento en este momento. No puedo amiga, por que no hay nada que me puedas decir, no hay nada que pueda cambiar lo que siento y pienso en este momento. Porque la lucha es interna, porque el desgarro es profundo, y se siente fatal. ¿Cómo podría ser capaz de descargarme en vos, de hacerte sentir una milésima parte de lo que me pasa si te tengo al menos un poquito de aprecio?

No puedo decirte nada, y yo se que muchas veces se hace obvio cuando finjo. Se que a veces no puedo contenerme, y se me escapa una lagrima. Se que no soy lo suficientemente rápida para secarla con la manga de mi buzo.

Me siento tan tentada de contarte lo que me pasa, muchas veces estoy a punto de escribirlo, de llorarlo, de gritarlo, de descargarlo en un torrente imparable de palabras. Llorar hace bien, ¿pero que gano con hacerlo en frente tuyo? ¿Qué gano con lastimarte, con hacerte sentir mal por mis lagrimas sin ninguna explicación visible cuando mi almohada podría servirme de consuelo?

No puedo ser tan mala persona con hacerte llevar ese peso a vos también. No te lo mereces y yo te quiero, no te voy a hacer eso. Se que cuando me rogas que te cuente lo que me pasa, se que lo decís de corazón que querés ayudarme. Pero si no podes, no tiene sentido que hable.

Amiga, lo único que puedo pedirte en este momento es que me abraces. Que acaricies y me aferres entre tus brazos, como si me fuera a caer. Porque por dentro ya me estoy deshaciendo, y solo vos podes juntar los pedacitos.

Quizás es lo único que puedas hacer para ayudarme. Abrazarme.

Fuerte, ¡eh! Bien fuerte, que dicen que hace bien. No creo que se equivoquen.

6.7.09

What are you waiting for?

Pensamos. Razonamos. Reímos. Lloramos. Amamos. Crecemos.

Creamos vida. Creamos fórmulas mágicas para curarnos. Creamos las obras de arte mas alucinantes. Hasta fuimos capaces de grabar los recuerdos en imágenes, en sonidos, en ambas.

Y sin embargo, a veces me pregunto que estamos esperando para ser felices. Si los seres humanos somos tan solo una broma de dios, que quiso divertirse con una raza de estúpidos imposibles de aprender algo.

Porque la verdad es que nunca aprendemos la lección, y por más que usemos trescientos pares de anteojos siempre tropezamos con la misma piedra o con una muy similar.

Nunca nos conformamos con lo que tenemos, y no sabemos apreciar el valor de lo que tenemos hasta que lo perdemos. Y nos regocijamos en nuestro dolor, es así, somos todos masoquistas. Nos gusta buscarle la quinta pata al gato, no podemos evitar caer en la tentación de desear más y más, buscar motivos por los cuales nuestra vida carece de esa perfección que buscamos.

Esta en nuestra naturaleza, absolutamente todos somos así.

Sufriendo por aquello que nos falta, eligiendo la pena por sobre la felicidad. ¡Seriamos tan felices con solo buscar en las cosas simples! Dejar de preocuparnos por un momento por lo que vendrá y vivir el ahora, disfrutar de lo que esta al alcance de las manos.

No existe ninguna senda de la vida que nos entregue la vida perfecta, sin ninguna hendidura. Y podemos elegir que camino tomar, podemos priorizar. Si elegimos recorrer el mundo, y adquirir conocimiento y nuevas experiencias, podemos ser arqueólogos, azafates, correcaminos. Podemos elegir el tiempo con nuestros seres queridos por sobre una vida profesional plena.

Pero no somos capaces de comprender que es necesario dejar alguna faceta sin despegar. Nos lamentamos, añoramos aquello que nunca tuvimos. No queremos, no podemos entender que el pack vino así desde el principio, el producto no vino fallado, sino que no leímos el manual de uso.

Quizás la vida no tenga un manual de uso impreso, pero muy en el fondo, sabemos de qué se trata. Lo sabemos. Cada día despertamos sabiendo desde el fondo de nuestro corazón que la vida es así, tómala o déjala. Y que la decisión mas adecuada seria tomarla, ya que un regalo como ese solo puede ser producto de algún milagro.

Y cuando escribo, cuando leen, parecemos tomar conciencia del concepto de felicidad, por un momento nos prometemos cambiar, empezar a valorar lo que tenemos y dejar de preocuparnos por las trivialidades.

Pero en cuanto termine de escribir estas palabras, vos, yo, vamos a volver a nuestra vida de ser humanos, y ese mínimo dejo de conciencia, volverá a su escondite en lo mas profundo de nuestro ser.

Porque también, esa conciencia sabe que nunca pero nunca, seremos capaces de reconocernos completos. Nuestros genes humanos no nos lo permiten, nuestra cabeza funciona de algún modo extraño.

Y lo que mas extrañez me causa, es no poder definirme si debo alabar u odiar a aquel que planeo todo esto. O si en realidad, nunca fue su intención, y somos nosotros los que arruinamos con nuestra (in)volución al ser perfecto.



Sin estar atado a lo material sin miedo a lo que digan No sería como es, no vería como ve, qué contento viviría  Si no se esforzara por hacerse el normal ¡qué vida tendría! Si total lo que el destino te dé, el destino te lo quita
-No te va gustar -

26.6.09

Dias de furia

Llega un momento en que explotar se convierte en una necesidad, y se vuelve un hecho inminente. Probablemente muchas veces no sea un gran motivo, sino la gota que rebalsa el vaso.

La mayoría suele guardar rencores, suele callarse esas cosas que le molestaron y que lo lastimaron, sin darse cuenta que lo que provocan dentro de si mismos es mucho peor de lo que sería si lo dijeran en voz alta.

Hay de esos raros especímenes que tienen la habilidad de decir lo que piensan y sienten de la manera correcta y en el momento que sucede. Lo dicen, lo exponen, y punto. Ahí termina el tema.

Pero yo creo que siempre queda un resto, nunca termina de limpiarse por completo la herida. Ya sea el todo, o simplemente las cenizas de aquello que algunos saben apagar cuando arde, siempre queda algo. Un poquito de bronca. El recuerdo. La cicatriz ( cerrada o no tanto).

A veces vuelve en forma de reproche. Sacamos a la luz ese tema que nos quedó pendiente con cualquier otra excusa que tengamos a mano. Y el otro no sabe que responder.. ¿Pasado no tan pisado? ¿Cómo nos da la cara para volver tan atrás en el tiempo, si la ventanilla de esa queja ya bajó hace rato?

Sin embargo, hay algo peor que el reproche.

El factor sorpresa, lo imprevisible. De repente es el zumbido de una mosca lo que altera nuestros nervios y nos hace rugir como fieras. Vomitamos violentamente todo tipo de insultos, recuerdos, desgarradores sentimientos. Como si luego de dos mil años de pasividad, el volcán entrara repentinamente en erupción.

Y la onda expansiva se transmite rápidamente. Porque la mala onda solo atrae mala onda, y cuando uno agrede al otro, difícilmente encuentre otra respuesta que no sea a la defensiva. Probablemente sean pocos los que son capaces de desplegar sus caparazones frente a nuestros arranques de cólera, y apenas 1 en billones aquellos capaces de calmar a las fieras.

Los días de furia son después de todo, y a pesar de todo, una forma (muy mala forma) de desahogarnos. Después de haberlo intentado todo, de buscarnos mil y una excusa para darle alguna explicación a aquello que sentimos, a esa violencia irrefrenable, esas ganas de gritarle al mundo que no somos felices, que todo parece salirnos mal y queremos irnos a la mierda y borrar todos esos malos recuerdos de nuestra mente.

El cambio es brusco, porque después del huracán llega la tormenta, y necesitamos llorar, porque esa furia solo se debe a la tristeza que sentimos, al hecho de que se nos hace mas fácil irradiar nuestra rabia a donde quiera que vayamos, a admitir que por dentro estamos hechos pedacitos, y no damos mas.

Y son justamente esas personas a las que les gritamos, exigimos, reclamamos, maltratamos, insultamos, denigramos… son esos nuestros amigos, los que van a estar ahí para recibirnos cuando ya no podamos estar de pie, cuando el desconsuelo nos venza,y ni nuestros cuerpos ni nuestras almas puedan ya

resistir.

17.6.09

Multiple choice

A veces me pregunto si seré yo, o es algo que les pasa a todos.

Porque absolutamente todas las personas tienen otro yo escondido en lo mas recóndito de su ser, esos pensamientos que solo uno conoce, y que son imposibles de contar a nadie. Esas locuras que aparecen repentinamente, pasan volando y unos segundos después uno no puede creer lo que acaba de suceder. Cuando todo es silencio, ocurre el terremoto de ideas, todo se vuelve un caos y aquello que escondíamos para que el mundo no vea, se dispersa por nuestra cabeza como un tóxico gas desconocido.

Pero en mi caso, lo que últimamente me pregunto es si mi problema va mas allá de unos cuantos pensamientos, o si es algo que le pasa a todos y nadie se atreve a confesar.

Aprovechando mi anonimato, puedo confesarles que estoy empezando a creer que tengo un problema de múltiple personalidad. Hay un abismo demasiado grande entre un momento y otro, mis pensamientos, mi estado anímico, se metamorfosean en un clic. Parecen dos personas diferentes. Tres. A veces cuatro, y a veces es una muchedumbre que no puedo controlar.

Me siento bipolar, o una trastornada. ¿Acaso soy yo la freak o es algo comun? El problema es que no tengo ningún parámetro con el que compararme, porque nadie va por la vida con sus trapitos al sol.

Muchas veces me siento como si no supiera que es lo que siento realmente, como si no me terminara de conocer a mi misma. Mis pensamientos muchas veces no coinciden con mis acciones, y no porque sea una hipócrita, sino porque cuando la acción cambia, el pensamiento tambien.

Hay veces que soy mi propia enemiga, en mi cabeza hay una lucha constante, una contraposición de deseos e ideas. Todas influidas por la falta de voluntad, la falta de independencia, la inseguridad.

Como si en mi convivieran distintas fases de un proceso de cambio. Pero el cambio no llega a producirse, ya que todo ocurre a la vez. Desde el principio hasta el final.

Solo yo (cúal de todos?), puedo lograr la concentración.

¿Será que uno necesita hacer ese clic, llegar a donde se logra esa paz interior, donde uno se descubre a si mismos para poder encarar la vida de una manera coherente, con al menos una mínima idea de cómo enfrentarse a ella?



8

Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades.
En mí, la personalidad es una especie de forunculosis anímica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad.
Desde que estoy conmigo mismo, es tal la aglomeración de las que me rodean, que mi casa parece el consultorio de una quiromántica de moda. hay personalidades en todas partes: en el vestiíbulo, en el corredor, en la cocina, hasta en el W.C.
¡Imposible lograr un momento de tregua, de descanso! ¡Imposible saber cuál es la verdadera!
Aunque me veo forzado a convivir en la promiscuidad más absoluta con todas ellas, no me convenzo de que me pertenezcan.
¿Qué clase de contacto pueden tener conmigo -me pregunto- todas estas personalidades inconfesables, que harían ruborizar a un carnicero? ¿Habré de permitir que se me identifique, por ejemplo, con este pederasta marchito que no tuvo ni el coraje de realizarse, o con este cretinoide cuya sonrisa es capaz de congelar una locomotora?
El hecho de que se hospeden en mi cuerpo es suficiente, sin embargo, para enfermarse de indignación. Ya que no puedo ignorar su existencia, quisiera obligarlas a que se oculten en los repliegues más profundos de mi cerebro. Pero son de una petulancia... de un egoísmo... de una falta de tacto...
Hasta las personalidades más insignificantes se dan unos aires de trasatlántico. Todas, sin ningun clase de exepción, se consideran con derecho a manifestar un desprecio olímpico por las otras, y naturalmente, hay peleas, conflictos de toda especie, discuciones que no terminan nunca. En vez de contemporizar, ya que tienen que vivir juntas, ¡pues no señor!, cada una pretende imponer su voluntad, sin tomar en cuenta las opiniones y los gustos de las demás. Si alguna tiene una ocurrencia, que me hace reír a carcajadas, en el acto sale cualquier otra, proponiéndome un paseíto al cementerio. Ni bien aquélla desea que me acueste con todas las mujeres de la ciudad, ésta se empeña en demostrarme las ventajas abstinencia, y mientras una abusa de la noche y no me deja dormir hasta la madrugada, la otra despierta con el amanecer y exige que me levante junto con las gallinas.
Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no se realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuestra un tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto más insignificante necesito poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar que se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas todas juntas a la mierda.

- Oliverio Girondo, Espantapajaros -

4.6.09

Death and all his Friends

¿Y si me muero?

¿Y si me muero y no cumplo con todo lo que vivo soñando, con mis planes para mañana, para la semana que viene, dentro de 10 años?

Supongo que ese es el miedo a la muerte.

No creo que se trate de saber que hay más allá, porque después de todo, tampoco sabemos que hay realmente mas acá.

La muerte implica un fin inevitable. Es indiscutible, no ofrece prórrogas ni cede a las súplicas. Si decide llevarte, lo hará sin pedirle permiso a nadie.

Cualquier cosa en el mundo tiene al menos una posibilidad del 0,01% de revertirse. Pero la muerte nos deja hipnotizados con ese maldito cero. Cero.

No hay retorno, ni hay aviso. No tenemos ni siquiera un ultimátum.

Si tiene que pasar, pasará.

Después de todo, ¿quién no desea un descanso después de un largo día? ¿Quién no llega exhausto a su casa luego de haber trabajado hasta el extremo cansancio, casi arrastrando los pies, con la cabeza inflamada de tanto esfuerzo?

Pero después de haber exprimido un dia. Después de haber atravesado días que valieron la pena, que cumplimos con alguien, que realmente hicimos algo que debíamos, o necesitábamos, o queríamos hacer.

Y nos aliviamos, suspiramos al sacarnos los zapatos, después de haber ansiado tanto acurrucarnos en la cama calentita y relajar cada músculo de nuestro cuerpo, aflojar las tensiones, liberar los pensamientos y escaparnos a algún no lugar. Cerrar lentamente nuestros párpados, y darle fin a ese fructífero día.

Es que mañana hay otra oportunidad. Para repetirlo. Para volver a sentir que hicimos algo. Porque sabemos que va a haber un mañana. Porque sabemos que después de 8 horas donde estamos inconscientes, volveremos a abrir los ojos, levantarnos de la cama, y completar todo lo que dejamos inconcluso, animarnos a hacer aquello para lo que no tuvimos coraje, realizar lo que habíamos postergado.

Pero si la muerte llegara sin tocar la puerta, si atravesara las paredes y se nos presentara vestida de luto, entonces el tiempo desaparecería. Nosotros desapareceríamos. Nuestras manos, nuestro ombligo, nuestros ojos. Yo, no existo. No soy.

¡Pero tenia un objetivo!

¡Pero tenia un sueño!

¡Pero había planeado mi vida!

Deje programada una alarma, un post it en la heladera para no olvidarme regar las plantas, y un mensaje sin responder en el contestador.

No hay peros. No hay Defensa al consumidor.

La Muerte trae consigo una orden irrefutable de llevarse nuestras vidas, y no hay juez alguno a quién pedirle que revoque la sentencia.

Porque si no entendimos, si nunca nos pusimos a pensarlo, fue pura y exclusivamente nuestra culpa.

Si no comprendimos que la vida no nos pertenece, no es un regalo. Es un préstamo, y los intereses se devuelven con creces. Si no supimos ver que nuestros seres estaban hipotecados, si no supimos atrevernos a exprimir hasta la ultima gota, fue nuestro error.

Y nada de quejarse con la Muerte. Porque solo esta haciendo su trabajo, y francamente lo hace excelente.

El asunto es, nosotros.. nos lo merecemos?

21.5.09

Help me find my way

Porque si es verdad que las cosas cambian, entonces dónde queda la estabilidad. Porque si nada es para siempre, no tiene sentido haber inventado siquiera la palabra. Porque si todo es un circulo vicioso, en realidad nada esta realmente cambiando, pero a su vez establece un proceso, que de por si inmiscuye un cambio.

No me siento la misma, y he sufrido una transformación de un poco tiempo al otro. Pero a pesar de que deseaba tanto lograrlo, ahora me siento extraña en mi misma,con mi nueva forma de ser. No entiendo como ha pasado, porque cuando dejé de intentarlo finalmente se cumplió.

Y ahora empiezo a sospechar que me extraño un poco, esa inocencia en cierto punto, que ahora me produce nostalgia.

Fue tan paulatino, que al hacérmelo notar, me cae como un balde de agua sobre mi cabeza. Porque es claro como el agua, y no lo supe ver. Esta acá, y acá, y allá. El cambio. La metamorfosis.

Me siento flotar en un universo paralelo, estoy confundida, estoy mareada, ¿dónde estoy? ¿quién soy?

Y la pregunta que mas me carcome, ¿para bien o para mal?

No puedo determinar si es solo un proceso, o si es un final. O si es un comienzo. Estoy en la carrera, pero, ¿en qué punto?

Tal vez necesite un psicólogo, un libro, una persona, una señal, algo o alguien que me de una explicación, que me ponga los pies sobre la tierra. 

Que me haga un masaje y logre relajarme. 

Que me estire, que me libere, que me suelte.

Que me estremezca, que me sacuda.

Que me abofetee, que me abrace fuerte hasta ahogarme.

Que me de aire, que me lo quite.

Tengo los pelos de punta, mitad alerta, mitad muerta de miedo.

Porque siempre supe a donde estaba yendo, y cuales eran mis objetivos.

Y ahora ni siquiera se si estoy jugando al ajedrez o a un simple juego de azar.

Tampoco puedo caerle a alguien con semejante análisis de la vida.

Supongo que estoy pensando demasiado.

Necesito dejar fluir la vida, como siempre el mismo problema, como siempre la misma pregunta:

¿cómo?

14.5.09

La edad de la inocencia

Que desilusión nos produce descubrir que el Raton Perez no era quien se llevaba el diente de debajo de nuestra almohada, o que los regalos bajo el arbol no eran producto de un simpatico gordito barbudo.

Cenicienta, aquella princesa con su hada madrina, no es tan mágica como creiamos. Es una pobre huérfana de quien su madrastra se aprovecha, y termina convirtiéndola en una sirvienta.

Pero a medida que crecemos, es necesario e inevitable ir descubriendo las pequeñas mentiras que nos cuentan.

Porque después de todo, nos están preparando para la vida, porque lejos de ellos el terreno ya no sera tan llano, y el horizonte no sera tan claro, y las nubes nos impediran ver donde se encuentra el sol.Porque nada es lo que parece, y la mayoria termina decepcionandonos.

Llegara un momento que por mas que nuestros padres lo intenten y lo intenten, ya no será posible conservar nuestra inocencia.

Se siente como si la niebla se disipara, pero sin embargo, nunca nos parecio rara esa visibilidad borrosa. Ahora que vemos claro, vamos entendiendo todo.

Una vez que se disipa, desaparece, no existe. La inocencia es una de esas cosas que una vez perdidas, son imposibles de recuperar.

Cuando somos chicos rogamos ser grandes, envidiamos a esos colosos que parecen llevar sus vidas en un bolsillo, moldeándola como plastilina sin pedirle permiso a nadie.

Y somos tan inocentes, vemos tan borroso, que nos es imposible escuchar y entender lo que nos dicen. Porque claro, ¿quién nos va a contar los problemas que acontecen a los adultos, si al mismo tiempo intentan que disfrutemos de ser chicos lo mas posible que podamos?

Supongo que es comparable a cuando nuestros padres nos dicen: cuando tengas un hijo lo vas a entender. Y es imposible entender realmente lo que nos estan diciendo, porque pensamos que sabemos lo que queremos, lo que necesitamos, hasta incluso estamos convencidos de que podriamos cumplir con su trabajo mejor que ellos, que cuando tengamos un hijo no cometeremos esos grandisimos horrores que nuestros padres cometen con nosotros. Todavía no crecí ni tuve hijos, aunque, sincerandome, se que ser padre no es tan facil.

 

Pero para el caso, yo tambien creía en cuentos de hadas..,

 

 

 

 

acaso alguna vez deje de creer en ellos?