6.7.09

What are you waiting for?

Pensamos. Razonamos. Reímos. Lloramos. Amamos. Crecemos.

Creamos vida. Creamos fórmulas mágicas para curarnos. Creamos las obras de arte mas alucinantes. Hasta fuimos capaces de grabar los recuerdos en imágenes, en sonidos, en ambas.

Y sin embargo, a veces me pregunto que estamos esperando para ser felices. Si los seres humanos somos tan solo una broma de dios, que quiso divertirse con una raza de estúpidos imposibles de aprender algo.

Porque la verdad es que nunca aprendemos la lección, y por más que usemos trescientos pares de anteojos siempre tropezamos con la misma piedra o con una muy similar.

Nunca nos conformamos con lo que tenemos, y no sabemos apreciar el valor de lo que tenemos hasta que lo perdemos. Y nos regocijamos en nuestro dolor, es así, somos todos masoquistas. Nos gusta buscarle la quinta pata al gato, no podemos evitar caer en la tentación de desear más y más, buscar motivos por los cuales nuestra vida carece de esa perfección que buscamos.

Esta en nuestra naturaleza, absolutamente todos somos así.

Sufriendo por aquello que nos falta, eligiendo la pena por sobre la felicidad. ¡Seriamos tan felices con solo buscar en las cosas simples! Dejar de preocuparnos por un momento por lo que vendrá y vivir el ahora, disfrutar de lo que esta al alcance de las manos.

No existe ninguna senda de la vida que nos entregue la vida perfecta, sin ninguna hendidura. Y podemos elegir que camino tomar, podemos priorizar. Si elegimos recorrer el mundo, y adquirir conocimiento y nuevas experiencias, podemos ser arqueólogos, azafates, correcaminos. Podemos elegir el tiempo con nuestros seres queridos por sobre una vida profesional plena.

Pero no somos capaces de comprender que es necesario dejar alguna faceta sin despegar. Nos lamentamos, añoramos aquello que nunca tuvimos. No queremos, no podemos entender que el pack vino así desde el principio, el producto no vino fallado, sino que no leímos el manual de uso.

Quizás la vida no tenga un manual de uso impreso, pero muy en el fondo, sabemos de qué se trata. Lo sabemos. Cada día despertamos sabiendo desde el fondo de nuestro corazón que la vida es así, tómala o déjala. Y que la decisión mas adecuada seria tomarla, ya que un regalo como ese solo puede ser producto de algún milagro.

Y cuando escribo, cuando leen, parecemos tomar conciencia del concepto de felicidad, por un momento nos prometemos cambiar, empezar a valorar lo que tenemos y dejar de preocuparnos por las trivialidades.

Pero en cuanto termine de escribir estas palabras, vos, yo, vamos a volver a nuestra vida de ser humanos, y ese mínimo dejo de conciencia, volverá a su escondite en lo mas profundo de nuestro ser.

Porque también, esa conciencia sabe que nunca pero nunca, seremos capaces de reconocernos completos. Nuestros genes humanos no nos lo permiten, nuestra cabeza funciona de algún modo extraño.

Y lo que mas extrañez me causa, es no poder definirme si debo alabar u odiar a aquel que planeo todo esto. O si en realidad, nunca fue su intención, y somos nosotros los que arruinamos con nuestra (in)volución al ser perfecto.



Sin estar atado a lo material sin miedo a lo que digan No sería como es, no vería como ve, qué contento viviría  Si no se esforzara por hacerse el normal ¡qué vida tendría! Si total lo que el destino te dé, el destino te lo quita
-No te va gustar -

26.6.09

Dias de furia

Llega un momento en que explotar se convierte en una necesidad, y se vuelve un hecho inminente. Probablemente muchas veces no sea un gran motivo, sino la gota que rebalsa el vaso.

La mayoría suele guardar rencores, suele callarse esas cosas que le molestaron y que lo lastimaron, sin darse cuenta que lo que provocan dentro de si mismos es mucho peor de lo que sería si lo dijeran en voz alta.

Hay de esos raros especímenes que tienen la habilidad de decir lo que piensan y sienten de la manera correcta y en el momento que sucede. Lo dicen, lo exponen, y punto. Ahí termina el tema.

Pero yo creo que siempre queda un resto, nunca termina de limpiarse por completo la herida. Ya sea el todo, o simplemente las cenizas de aquello que algunos saben apagar cuando arde, siempre queda algo. Un poquito de bronca. El recuerdo. La cicatriz ( cerrada o no tanto).

A veces vuelve en forma de reproche. Sacamos a la luz ese tema que nos quedó pendiente con cualquier otra excusa que tengamos a mano. Y el otro no sabe que responder.. ¿Pasado no tan pisado? ¿Cómo nos da la cara para volver tan atrás en el tiempo, si la ventanilla de esa queja ya bajó hace rato?

Sin embargo, hay algo peor que el reproche.

El factor sorpresa, lo imprevisible. De repente es el zumbido de una mosca lo que altera nuestros nervios y nos hace rugir como fieras. Vomitamos violentamente todo tipo de insultos, recuerdos, desgarradores sentimientos. Como si luego de dos mil años de pasividad, el volcán entrara repentinamente en erupción.

Y la onda expansiva se transmite rápidamente. Porque la mala onda solo atrae mala onda, y cuando uno agrede al otro, difícilmente encuentre otra respuesta que no sea a la defensiva. Probablemente sean pocos los que son capaces de desplegar sus caparazones frente a nuestros arranques de cólera, y apenas 1 en billones aquellos capaces de calmar a las fieras.

Los días de furia son después de todo, y a pesar de todo, una forma (muy mala forma) de desahogarnos. Después de haberlo intentado todo, de buscarnos mil y una excusa para darle alguna explicación a aquello que sentimos, a esa violencia irrefrenable, esas ganas de gritarle al mundo que no somos felices, que todo parece salirnos mal y queremos irnos a la mierda y borrar todos esos malos recuerdos de nuestra mente.

El cambio es brusco, porque después del huracán llega la tormenta, y necesitamos llorar, porque esa furia solo se debe a la tristeza que sentimos, al hecho de que se nos hace mas fácil irradiar nuestra rabia a donde quiera que vayamos, a admitir que por dentro estamos hechos pedacitos, y no damos mas.

Y son justamente esas personas a las que les gritamos, exigimos, reclamamos, maltratamos, insultamos, denigramos… son esos nuestros amigos, los que van a estar ahí para recibirnos cuando ya no podamos estar de pie, cuando el desconsuelo nos venza,y ni nuestros cuerpos ni nuestras almas puedan ya

resistir.

17.6.09

Multiple choice

A veces me pregunto si seré yo, o es algo que les pasa a todos.

Porque absolutamente todas las personas tienen otro yo escondido en lo mas recóndito de su ser, esos pensamientos que solo uno conoce, y que son imposibles de contar a nadie. Esas locuras que aparecen repentinamente, pasan volando y unos segundos después uno no puede creer lo que acaba de suceder. Cuando todo es silencio, ocurre el terremoto de ideas, todo se vuelve un caos y aquello que escondíamos para que el mundo no vea, se dispersa por nuestra cabeza como un tóxico gas desconocido.

Pero en mi caso, lo que últimamente me pregunto es si mi problema va mas allá de unos cuantos pensamientos, o si es algo que le pasa a todos y nadie se atreve a confesar.

Aprovechando mi anonimato, puedo confesarles que estoy empezando a creer que tengo un problema de múltiple personalidad. Hay un abismo demasiado grande entre un momento y otro, mis pensamientos, mi estado anímico, se metamorfosean en un clic. Parecen dos personas diferentes. Tres. A veces cuatro, y a veces es una muchedumbre que no puedo controlar.

Me siento bipolar, o una trastornada. ¿Acaso soy yo la freak o es algo comun? El problema es que no tengo ningún parámetro con el que compararme, porque nadie va por la vida con sus trapitos al sol.

Muchas veces me siento como si no supiera que es lo que siento realmente, como si no me terminara de conocer a mi misma. Mis pensamientos muchas veces no coinciden con mis acciones, y no porque sea una hipócrita, sino porque cuando la acción cambia, el pensamiento tambien.

Hay veces que soy mi propia enemiga, en mi cabeza hay una lucha constante, una contraposición de deseos e ideas. Todas influidas por la falta de voluntad, la falta de independencia, la inseguridad.

Como si en mi convivieran distintas fases de un proceso de cambio. Pero el cambio no llega a producirse, ya que todo ocurre a la vez. Desde el principio hasta el final.

Solo yo (cúal de todos?), puedo lograr la concentración.

¿Será que uno necesita hacer ese clic, llegar a donde se logra esa paz interior, donde uno se descubre a si mismos para poder encarar la vida de una manera coherente, con al menos una mínima idea de cómo enfrentarse a ella?



8

Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades.
En mí, la personalidad es una especie de forunculosis anímica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad.
Desde que estoy conmigo mismo, es tal la aglomeración de las que me rodean, que mi casa parece el consultorio de una quiromántica de moda. hay personalidades en todas partes: en el vestiíbulo, en el corredor, en la cocina, hasta en el W.C.
¡Imposible lograr un momento de tregua, de descanso! ¡Imposible saber cuál es la verdadera!
Aunque me veo forzado a convivir en la promiscuidad más absoluta con todas ellas, no me convenzo de que me pertenezcan.
¿Qué clase de contacto pueden tener conmigo -me pregunto- todas estas personalidades inconfesables, que harían ruborizar a un carnicero? ¿Habré de permitir que se me identifique, por ejemplo, con este pederasta marchito que no tuvo ni el coraje de realizarse, o con este cretinoide cuya sonrisa es capaz de congelar una locomotora?
El hecho de que se hospeden en mi cuerpo es suficiente, sin embargo, para enfermarse de indignación. Ya que no puedo ignorar su existencia, quisiera obligarlas a que se oculten en los repliegues más profundos de mi cerebro. Pero son de una petulancia... de un egoísmo... de una falta de tacto...
Hasta las personalidades más insignificantes se dan unos aires de trasatlántico. Todas, sin ningun clase de exepción, se consideran con derecho a manifestar un desprecio olímpico por las otras, y naturalmente, hay peleas, conflictos de toda especie, discuciones que no terminan nunca. En vez de contemporizar, ya que tienen que vivir juntas, ¡pues no señor!, cada una pretende imponer su voluntad, sin tomar en cuenta las opiniones y los gustos de las demás. Si alguna tiene una ocurrencia, que me hace reír a carcajadas, en el acto sale cualquier otra, proponiéndome un paseíto al cementerio. Ni bien aquélla desea que me acueste con todas las mujeres de la ciudad, ésta se empeña en demostrarme las ventajas abstinencia, y mientras una abusa de la noche y no me deja dormir hasta la madrugada, la otra despierta con el amanecer y exige que me levante junto con las gallinas.
Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no se realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuestra un tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto más insignificante necesito poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar que se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas todas juntas a la mierda.

- Oliverio Girondo, Espantapajaros -

4.6.09

Death and all his Friends

¿Y si me muero?

¿Y si me muero y no cumplo con todo lo que vivo soñando, con mis planes para mañana, para la semana que viene, dentro de 10 años?

Supongo que ese es el miedo a la muerte.

No creo que se trate de saber que hay más allá, porque después de todo, tampoco sabemos que hay realmente mas acá.

La muerte implica un fin inevitable. Es indiscutible, no ofrece prórrogas ni cede a las súplicas. Si decide llevarte, lo hará sin pedirle permiso a nadie.

Cualquier cosa en el mundo tiene al menos una posibilidad del 0,01% de revertirse. Pero la muerte nos deja hipnotizados con ese maldito cero. Cero.

No hay retorno, ni hay aviso. No tenemos ni siquiera un ultimátum.

Si tiene que pasar, pasará.

Después de todo, ¿quién no desea un descanso después de un largo día? ¿Quién no llega exhausto a su casa luego de haber trabajado hasta el extremo cansancio, casi arrastrando los pies, con la cabeza inflamada de tanto esfuerzo?

Pero después de haber exprimido un dia. Después de haber atravesado días que valieron la pena, que cumplimos con alguien, que realmente hicimos algo que debíamos, o necesitábamos, o queríamos hacer.

Y nos aliviamos, suspiramos al sacarnos los zapatos, después de haber ansiado tanto acurrucarnos en la cama calentita y relajar cada músculo de nuestro cuerpo, aflojar las tensiones, liberar los pensamientos y escaparnos a algún no lugar. Cerrar lentamente nuestros párpados, y darle fin a ese fructífero día.

Es que mañana hay otra oportunidad. Para repetirlo. Para volver a sentir que hicimos algo. Porque sabemos que va a haber un mañana. Porque sabemos que después de 8 horas donde estamos inconscientes, volveremos a abrir los ojos, levantarnos de la cama, y completar todo lo que dejamos inconcluso, animarnos a hacer aquello para lo que no tuvimos coraje, realizar lo que habíamos postergado.

Pero si la muerte llegara sin tocar la puerta, si atravesara las paredes y se nos presentara vestida de luto, entonces el tiempo desaparecería. Nosotros desapareceríamos. Nuestras manos, nuestro ombligo, nuestros ojos. Yo, no existo. No soy.

¡Pero tenia un objetivo!

¡Pero tenia un sueño!

¡Pero había planeado mi vida!

Deje programada una alarma, un post it en la heladera para no olvidarme regar las plantas, y un mensaje sin responder en el contestador.

No hay peros. No hay Defensa al consumidor.

La Muerte trae consigo una orden irrefutable de llevarse nuestras vidas, y no hay juez alguno a quién pedirle que revoque la sentencia.

Porque si no entendimos, si nunca nos pusimos a pensarlo, fue pura y exclusivamente nuestra culpa.

Si no comprendimos que la vida no nos pertenece, no es un regalo. Es un préstamo, y los intereses se devuelven con creces. Si no supimos ver que nuestros seres estaban hipotecados, si no supimos atrevernos a exprimir hasta la ultima gota, fue nuestro error.

Y nada de quejarse con la Muerte. Porque solo esta haciendo su trabajo, y francamente lo hace excelente.

El asunto es, nosotros.. nos lo merecemos?

21.5.09

Help me find my way

Porque si es verdad que las cosas cambian, entonces dónde queda la estabilidad. Porque si nada es para siempre, no tiene sentido haber inventado siquiera la palabra. Porque si todo es un circulo vicioso, en realidad nada esta realmente cambiando, pero a su vez establece un proceso, que de por si inmiscuye un cambio.

No me siento la misma, y he sufrido una transformación de un poco tiempo al otro. Pero a pesar de que deseaba tanto lograrlo, ahora me siento extraña en mi misma,con mi nueva forma de ser. No entiendo como ha pasado, porque cuando dejé de intentarlo finalmente se cumplió.

Y ahora empiezo a sospechar que me extraño un poco, esa inocencia en cierto punto, que ahora me produce nostalgia.

Fue tan paulatino, que al hacérmelo notar, me cae como un balde de agua sobre mi cabeza. Porque es claro como el agua, y no lo supe ver. Esta acá, y acá, y allá. El cambio. La metamorfosis.

Me siento flotar en un universo paralelo, estoy confundida, estoy mareada, ¿dónde estoy? ¿quién soy?

Y la pregunta que mas me carcome, ¿para bien o para mal?

No puedo determinar si es solo un proceso, o si es un final. O si es un comienzo. Estoy en la carrera, pero, ¿en qué punto?

Tal vez necesite un psicólogo, un libro, una persona, una señal, algo o alguien que me de una explicación, que me ponga los pies sobre la tierra. 

Que me haga un masaje y logre relajarme. 

Que me estire, que me libere, que me suelte.

Que me estremezca, que me sacuda.

Que me abofetee, que me abrace fuerte hasta ahogarme.

Que me de aire, que me lo quite.

Tengo los pelos de punta, mitad alerta, mitad muerta de miedo.

Porque siempre supe a donde estaba yendo, y cuales eran mis objetivos.

Y ahora ni siquiera se si estoy jugando al ajedrez o a un simple juego de azar.

Tampoco puedo caerle a alguien con semejante análisis de la vida.

Supongo que estoy pensando demasiado.

Necesito dejar fluir la vida, como siempre el mismo problema, como siempre la misma pregunta:

¿cómo?

14.5.09

La edad de la inocencia

Que desilusión nos produce descubrir que el Raton Perez no era quien se llevaba el diente de debajo de nuestra almohada, o que los regalos bajo el arbol no eran producto de un simpatico gordito barbudo.

Cenicienta, aquella princesa con su hada madrina, no es tan mágica como creiamos. Es una pobre huérfana de quien su madrastra se aprovecha, y termina convirtiéndola en una sirvienta.

Pero a medida que crecemos, es necesario e inevitable ir descubriendo las pequeñas mentiras que nos cuentan.

Porque después de todo, nos están preparando para la vida, porque lejos de ellos el terreno ya no sera tan llano, y el horizonte no sera tan claro, y las nubes nos impediran ver donde se encuentra el sol.Porque nada es lo que parece, y la mayoria termina decepcionandonos.

Llegara un momento que por mas que nuestros padres lo intenten y lo intenten, ya no será posible conservar nuestra inocencia.

Se siente como si la niebla se disipara, pero sin embargo, nunca nos parecio rara esa visibilidad borrosa. Ahora que vemos claro, vamos entendiendo todo.

Una vez que se disipa, desaparece, no existe. La inocencia es una de esas cosas que una vez perdidas, son imposibles de recuperar.

Cuando somos chicos rogamos ser grandes, envidiamos a esos colosos que parecen llevar sus vidas en un bolsillo, moldeándola como plastilina sin pedirle permiso a nadie.

Y somos tan inocentes, vemos tan borroso, que nos es imposible escuchar y entender lo que nos dicen. Porque claro, ¿quién nos va a contar los problemas que acontecen a los adultos, si al mismo tiempo intentan que disfrutemos de ser chicos lo mas posible que podamos?

Supongo que es comparable a cuando nuestros padres nos dicen: cuando tengas un hijo lo vas a entender. Y es imposible entender realmente lo que nos estan diciendo, porque pensamos que sabemos lo que queremos, lo que necesitamos, hasta incluso estamos convencidos de que podriamos cumplir con su trabajo mejor que ellos, que cuando tengamos un hijo no cometeremos esos grandisimos horrores que nuestros padres cometen con nosotros. Todavía no crecí ni tuve hijos, aunque, sincerandome, se que ser padre no es tan facil.

 

Pero para el caso, yo tambien creía en cuentos de hadas..,

 

 

 

 

acaso alguna vez deje de creer en ellos?

4.5.09

Dont worry, be happy

¿Qué es lo que uno deberia hacer? ¿Cuál es la decision correcta, lo que se supone uno deberia hacer, o lo que realmente sentimos?

Es que a veces le damos demasiada importancia, demasiadas vueltas a un mismo asunto que en si no tiene sentido. ¿Y si dejaramos de preocuparnos tanto y dejaramos la vida simplemente pasar?

¿No seria mucho mas facil sin reclamos, sin tristezas, sin excusas, sin mentiras, simplemente haciendo lo que uno siente y aceptando a los demas tal cual son?

Entonces,¿ por qué no lo hacemos? Parece tan fácil, decirlo ocupa apenas unas palabras y llevarlo a la practica parece imposible de lograrlo en una sola vida. A veces me pregunto si alguien hizo que la raza humana fuera tan compleja, o si seremos una extraña mutación convertida en seres que de tan pensantes, se convirtieron en idiotas.

Porque muchas de nuestras miserias existen solo en nuestras cabezas, mucho de nuestros dilemas y problemas existen solo porque pensamos que un vinculo determinado asi lo exige, cuando de olvidar esas obligaciones seriamos mas felices sin tener que preocuparnos por lo que le haremos pensar a los demas.

Este casi edicto social de exigirnos actitudes y sentimientos mutuamente, que solo provoca problemas discusiones, sufrimiento, es totalmente un sinsentido. Seguramente si dejaramos de pensar tanto las cosas, si siguieramos nuestros instintos y hariamos lo que nos marca el corazon, y no nuestra cabeza, nos elevaríamos en la escala espiritual. Estoy segura que si olvidaramos un dia todas las exigencias que la sociedad y las obligaciones de las relaciones sociales, llegariamos a una paz interior que realmente nos haria felices, conseguiríamos esa sensación de pureza que tan bien podria hacernos.

Porque después de escribir, mientras que una cosa me lleva a la otra, mientras que la reflexion se profundiza, me hace pensar si realmente lo que nosotros llamamos libertad existe, si no sera que  lo que nosotros llamamos ser “personas” y lo que esto implica, lo nos esta impidiendo ser realmente libres.

Nos creemos superiores a muchas razas animales, nos calificamos como la mas inteligente del planeta.

Y sin embargo, fuimos tan tontos que nos olvidamos que ellos pueden correr por la selva tanto como quieran, sin prejuicios, sin pensar en absolutamente nada mas que en el viento soplando contra sus caras y la libertad corriendo por sus venas.

25.4.09

Como eran las cosas

De repente tengo tanto para decir. Supongo que últimamente estoy demasiada preocupada por las cosas materiales, por vivir la vida loca. Siento que últimamente no soy yo. Que todo es plata, que todo son salidas, y comprarme cosas, y yo y yo y yo.
¿Dónde quedó esa chica que se sentía orgullosa de saberse una persona que intentaba preocuparse por los demás y poner su granito de arena para cambiar el mundo?
El pequeño diablo en mi hombro izquierdo me dice que no es así, que simplemente soy una adolescente y estoy pasando por una etapa. Que la disfrute, que es única en la vida, y que este es el momento indicado, el único momento donde vale todo, donde yo puedo ser la protagonista, vivir y hacer las cosas que quiero, a mi manera.
Pero aunque muera por darle la razón, y muchas veces sucumba, de repente me dan ganas de llorar. Porque yo sé que estoy haciendo las cosas mal. Yo se que estoy enfocando las cosas con un mal foco, porque mis planos generales son planos detalle, y los que deberían ser detalles se convierten en planos generales.
Porque le estoy dando importancia a cosas que no deberían, y dejando pasar desapercibidas cosas que realmente necesitan mi atención. Porque lo hago a sabiendas, porque apuro el paso para dejar atrás cosas que no quiero ver ni afrontar. Porque clavo la mirada en un punto, para no concentrarme en lo que hay alrededor.
¿Dónde estoy? ¿Soy acaso ésta, mi verdadero yo, el egoísta, el ambicioso, el egocéntrico? ¿Me estaré convirtiendo en aquello que desprecio?
A mi derecha me soplan que al menos es un paso abrir los ojos. Que al menos estoy ahora escribiendo estas palabras, sintiendo estos amargos sentimientos, sacándome la venda de los ojos para poder ver la realidad, mi realidad.
Quiero volver a respetar mis ideales, a tomar respeto por la vida. Quiero sentirme orgullosa conmigo misma, sin dejar de disfrutar los problemas y las ventajas de mi adolescencia.
Lo mas importante es saber que no es el contexto, que soy yo, todo depende de mi, de mi voluntad y mis ganas de ser quien quiero ser.

Pero como sabiamente dice una vieja y conocida frase,"del dicho al hecho hay un largo trecho".
¿Seré capaz de recorrerlo?

5.4.09

Level completed

¿Por qué sera que nunca nos sentimos del todo completos? ¿Es el ser humano, que tendrá esa caracteristica insaciable, o simplemente nuestro cerebro jugandonos una mala pasada?
Sinceramente, creo que hay prioridades.
Puede que no nos sintamos completos, porque nos falta demasiado para comprarnos ese plasma, pero definitivamente son pensamientos de apenas unos segundos, y podemos vivir tranquilamente con ese hueco.
Porque la verdad es que las cosas materiales no traen la felicidad, y aunque sea una frase trillada, lo digo en serio. Podemos vivir sin objetos, pueden pasar desapercibidas esas faltas.
El problema es cuando el dinero se mezcla con los sentimientos. Cuando la falta de plata nos impide hacer ciertas cosas.
No es este el punto al que iba, lo que quiero decir es que, ¿qué pasa cuando nuestras carencias son sentimentales, cuando no hay forma de comprarlas, cuando su adquisición será solo obra del destino?
Porque yo creo que la familia, los amigos, y un alma gemela, realmente dejan huecos profundos si no estan. Es realmente cuando nos falta una de estas, cuando no nos sentimos llenos, completos. Sabemos que nos estamos perdiendo de algo, con lo que se nos hace muy dificil vivir sin.
Puede que, al tener 2 de 3, podamos sobrellevar la falta de la tercera. Después de todo, dos tercios no es una mala fraccion. Pero cuando el numero desciende a 1 de 3.. como hacemos para vivir con esa angustia?
Confieso que no es mi caso, que hoy me encuentro dentro del porcentaje 2/3, por lo que el apoyo que me confieren mi familia y mis amigos, hace mas que llevadera mi vida.
Pero si de repente escucho una cancion de amor, mi protagonista favorito le da un beso apasionado a su princesa de telenovela, o simplemente cierro los ojos y dejo mi mente divagar..
Si me cuesta tanto no desear tener todo, si me cuesta tanto no desear con todas mis fuerzas alguien que me ame, si siento la falta de un beso y un abrazo..
¿Será que sentirse completa es aquello que llaman felicidad?

4.4.09

The story teller (segunda parte)

Cuando el hombre empalideció, y argumentó que no se sentía bien, sentí un escalofrío que me anunciaba el desenlace, casi pude escuchar un ruido de campanas anunciando el principio de un magnificente final.

Como cuando el semáforo pasa de amarillo a verde antes del arranque de la carrera. Como cuando el silbato suena y da inicio al juego. El telón se abría, las luces del teatro se encendían y los actores entraban a escena.
El hombre intentó pararse, pero no pudo más que desplomarse. Ella gritó con desesperación e intentó levantarlo y reanimarlo.
“Mauro, ¡ayudame! Llama a un médico, ¡rápido!”, decía mientras le mojaba la cara con el agua de su vaso.
Pero yo no me moví de mi silla. Ni me inmuté. Allí estaba ella, intentado vanamente despertarlo, y él, que hasta hace dos segundos parecía tan fuerte, con sus brazos de acero y su dura mirada, ahora no respiraba. Ella esperando volver a verle sus ojos verdes, volver a arrancarle una sonrisa. Pretendía que yo todavía me creyera que eran amigos. ¡Por favor! Como si yo no hubiese deducido que era él el hombre de mis pesadillas y antagónicamente el de sus sueños. Era él el que echaría mi mundo a perder. Era él quien la haría soñar, él que la haría llenarse de tontas ilusiones. Él, quien descifraría sus fantasías y la invitaría a vivir del aire. Él, a quien ella idealizaría y hacia donde correría en su ensueño. ¿Y todavía procuraba que la ayudara a alejarse de mí y salvara a ese hombre?
Le tomó el pulso aunque bien sabia que estaba muerto. Levantó la vista y sus ojos se clavaron en mí como dos agujas ardientes.
No eran como aquella vez que nos conocimos. Esa vez, sus ojos eran dos relámpagos en la noche que caían sobre mí y me revivían. Me miraba y yo me deshacía. Esa vez sus ojos eran dos luces brillantes que me quitaban hasta la sombra. Pero en ese instante no lo fueron, no.
“Mauro, ¿qué hiciste?”, me preguntó con la voz temblorosa, presa del pánico.
“Hice lo que tenia que hacer. No me digas que no te diste cuenta de nada, vos no sos hipócrita, nos conocemos.”
No hace falta que describa cada mínimo detalle de aquél diálogo. Primero me gritó que era un asesino. Sus palabras pretendían ser puñales pero yo no me salía de mi eje. Estaba perfectamente bien lo que estaba haciendo, el fin justifica los medios. Y mi fin era completamente justificable.
Al ver mi sosiego fue ella quien se salió de sus cabales. Con sus alaridos me acusaba de estar loco.
Loco, puede ser. Loco de amor. Era mía y yo debía cuidarla y protegerla. Y si cometí el bendito error de amarla, convirtiéndome en su más obediente esclavo, es porque estoy loco. El amor me hizo su más fiel seguidor, y Clara era mi más peligrosa adicción. ¿Qué era yo sin ella?
No podía permitir que se apartase de mi lado, debía permanecer conmigo para yo así poder respirar.
Hacia tiempo que había considerado la posibilidad de que algún perverso hombre se la llevara, la sedujera con sus palabras y aquellas la atrajeran más que mi amor. Entonces entendí que mi existencia era substancial para custodiar su corazón. Nadie podía arrebatármela, y por eso aquél maldito hombre debía morir. Era una amenaza entre Clara y yo.

El cuchillo que escondía detrás estaba afilado.

Mis conjeturas se aventuraban un poco mas profundo. ¿Qué tal si no era un hombre el motivo de nuestra separación? ¿Qué pasaba, acaso, si ella dejaba de amarme? Tal vez yo lograba agobiarla, y se cansara de mí. ¿Y si lo más catastrófico ocurriera y yo no tendría posibilidades de recuperarla?
Me acerqué a ella y antes de que pudiera darse cuenta, el filo había penetrado su pecho. Apenas le alcanzó un último aliento para un quejido ahogado, y se desplomó en mis brazos. Los cortes fueron agudos y precisos. Su cuerpo estaba todavía caliente cuando lo tuve en mis manos.
Nunca rompo mis promesas. Le prometí que lo iba a cuidar con mi vida, y el único modo era poder custodiarlo de cerca, ser su guardián.
Guardé su corazón en una caja de plata labrada, a resguardo de este mundo adverso e impredecible.
Juro que me pareció ver un destello de luz en él, como agradeciendo llegar a donde siempre perteneció, eternamente mío.